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Arquitectura | temas

Colegio en Badalona

29.07.2008 2008-07-29 23:00:00


Dos Punts Arquitectura + Xavier Sans, Barcelona, colegio

Se trata de una reivindicación de la “Escola Artur Martorell”, fundada en 1969 y escuela pública de la Generalitat de Catalunya, cuyas instalaciones habían quedado obsoletas. El solar descansa en el Parc Can Solei de Badalona, entre la autopista C-32 y el complejo residencial Montigalà-Batllòria de F.J. Barba-Corsini.

El planeamiento urbanístico que regula la disposición del edificio, lo acorrala entre el desnivel con el campo de fútbol y el parque. Esta disposición lineal establece una relación muy especial del edificio con los árboles, pero lo somete a la orientación sureste (difícil de proteger del deslumbramiento). Se provocó una serie de roturas del volumen tanto en planta como en sección, de forma que, se consigue suavizar el impacto visual que tendría toda una masa edificada continua. Se absorben las diferencias de cota con el terreno y las diferentes alturas que sugiere el programa. Se fractura el pasillo consiguiendo un ámbito ante el acceso a las aulas que permite recoger el ajetreo que se pueda producir a la entrada y a la salida de clase. Las aulas debían mirar al parque. Aparece así un elemento que actuará de interfaz (tanto energético como perceptivo interior/exterior y viceversa) entre la escuela y éste, recogiendo el espectro de los árboles que fueron talados para darle cabida. También preocupaba que el espacio intersticial entre la chapa y la fachada fuera un lugar demasiado inhóspito para los pequeños inquilinos y se introdujo una variación modulada de tonalidades cromáticas para dimensionar el intersticio y provocar que en él hubiera una luz especial. La valla perimetral se conforma siguiendo la misma pauta, respondiendo a las generatrices de los volúmenes y ofreciendo transparencia y soporte a juegos, sombras y pintadas... La rotura por desplazamiento en planta (para crear las bolsas en los pasillos) y por cambio de alturas en alzado (según el programa), junto con la variación de las ondulaciones de la chapa en fachada (expresando la cualidad casi textil, casi líquida del velo), más el efecto que produce la chapa sobre el global ocultando la visión de las ventanas y por tanto la percepción de las tres plantas que forman el edificio, son las operaciones que tejen la pérdida de la escala habitual de un edificio de esta características, haciendo de la escuela un juego de volúmenes ligeramente inestables, de comprensión no inmediata, que en términos infantiles se “ha hecho amigo” del parque y sus habitantes. En una escuela es muy importante que la luz que entra sea difusa, pues sino el rayo de sol imposibilita la buena visión sobre el papel, pizarra o pantalla. La orientación sureste proporciona gran cantidad de luz pero en ángulos muy bajos, difíciles de proteger. Este análisis condujo a una solución que protegiera la totalidad de la fachada, pero el problema entonces, era conservar la relación visual-vital con el parque? conservar la transparencia. Se optó por una chapa de aluminio grecada y microperforada cuya función principal es la de protección solar permitiendo al mismo tiempo, la recomposición visual del paisaje; con ella se controla el deslumbramiento y se mejora el rendimiento térmico transventilando la fachada más expuesta. Una vez resueltos los problemas técnicos preocupaba la relación del edificio con el parque, que no fuera una imposición, una masa de cemento brutal que rompiera la armonía que allí existe (se trata de un parque elevado respecto a la calle y es muy tranquilo). Por ello, esta protección solar se lee como un objeto casi téxtil, que el viento ondulará? Los colores los da el parque y son el “espíritu” de los árboles que tuvimos que talar para construir la escuela. Al final los niños (seres más próximos a la naturaleza que los adultos) están más cómodos porque el edificio estimula su percepción. Arquitectos: Dos Punts Arquitectura + Xavier Sans
29.07.2008

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